Hemos definido en un post anterior qué es el cáncer. En ese post hablamos de células cancerosas malignas, por lo que aquí vamos a ver de un modo general, pero más detallado, cómo funcionan las células cancerosas malignas.

Recordemos que el cáncer nace en las células, que son aquellas que forman los tejidos que, a su vez, son parte de la piel y de otros órganos. Recordemos también que las células normales crecen, se dividen para generar nuevas células que el organismo necesita para funcionar correctamente y finalmente, cuando están avenjentadas o dañadas se mueren, dando paso a células nuevas que ocuparán ese lugar. Este proceso no siempre se lleva a cabo así, como debe ser, y el organismo sigue creando células innecesarias en un proceso constante mientras que las que están viejas o dañadas no se mueren; esta acumulación constante de células “adicionales” forman una masa, una masa de tejido, a la que llamamos turmor.

 

Células con funciones atrofiadas

 

Las células cancerosas son diferentes a las normales en diversos aspectos que permiten que las primeras crezcan sin control y sean invasivas. Una de las diferencias más importantes entre unas células y otras, es que las células normales maduran con funciones específicas en tipos diversos mientras que las cancerosas no lo hacen, es como si tuvieran atrofiada esta capacidad, siendo uno de los motivos por los que pueden dividirse en un proceso constante.

Parte de estas funciones atrofiadas implica que las células cancerosas malignas puedan obviar o ignorar las señales del organismo que dictan que ya no es preciso que sigan dividiéndose; también pueden ignorar las señales de la apoptosis, que es la muerte celular prdeterminada, algo muy necesario para nuestro organismo, ya que sirve para eliminar aquellas células que no necesita.

 

Cómo afectan y cómo funcionan las células cancerosas malignas

 

Las células cancerosas tienen la capacidad de afectar a las células normales, al microambiente (los vasos sanguíneos que dan alimento a as células que componen el tumor) y a las moléculas. Para que sea más ilustrativo vamos a ver un ejemplo de cómo funcionan las células cancerosas malignas y de cómo pueden afectar a las células normales: las cancerosas pueden incitar a las normales que se encuentren próximas, a que formen vasos que suministrarán alimento (nutrientes y oxígeno) a los tumores, con lo que estos crecen o aumentan su tamaño.

Cómo funcionan las células cancerosas malignas

Células cancerosas y el sistema inmune

 

Las células cancerosas malignas también pueden evadir o sortear el sistema inmune, que es el aparato encargado de protegernos contra otras enfermedades y contra infecciones. Habitualmente el sistema inmune elimina o retira del organismo aquellas células que no son normales, bien porque están dañadas o porque presentan una anormalidad cualquiera, pero las células cancerosas malignas tienen la capacidad de pasar desapercibidas, con lo que el sistema inmune no las reconoce y consecuentemente éstas se instalan en nuestro organismo.

Veamos un vídeo en el que se ilustra esta cuestión: